Pueblos Mágicos entran a una nueva era: nace la clasificación Triple A, Doble A y A para medir su excelencia turística
- Acontecer San Luis

- 22 sept 2025
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**Pueblos Mágicos entran a una nueva era: nace la clasificación Triple A, Doble A y A para medir su excelencia turística**
Ciudad de México, 21 de septiembre de 2025. La Secretaría de Turismo ha anunciado una transformación profunda del programa Pueblos Mágicos: a partir de noviembre se implementará una nueva escala —Triple A, Doble A y A— diseñada para ordenar la oferta turística, clarificar expectativas para los visitantes y elevar estándares de servicio e infraestructura en las 177 localidades que hoy integran el programa. La medida, explicada por la titular de la dependencia, busca que el reconocimiento deje de ser solo simbólico y se traduzca en información útil y verificable para quien planea un viaje; así, la categoría Triple A distinguirá a los destinos con una oferta hotelera sólida y con presencia comercial y promocional a nivel internacional, la Doble A indicará destinos con buenas condiciones pero con áreas identificadas para mejora, y la A señalará aquellos pueblos que requieren un proceso de fortalecimiento en servicios, conectividad e imagen urbana, aunque sin riesgo inmediato de perder el distintivo. Para ingresar en la nueva escala los municipios deberán actualizar sus expedientes con documentación técnica y planes concretos, entre ellos un plan municipal de desarrollo turístico sostenible, reglamentos de imagen urbana que ordenen la recuperación estética del centro histórico y la señalética, y la incorporación de los prestadores de servicios al registro nacional correspondiente; la Secretaría estableció como fecha límite el 30 de septiembre de 2025 para la entrega de los expedientes, y prevé que la clasificación se haga pública durante noviembre, acompasada con una campaña de promoción y un catálogo detallado que permitirá al turista conocer, de forma sencilla, qué servicios, alojamientos y experiencias ofrece cada pueblo. El anuncio incluye medidas de acompañamiento: la creación de mecanismos de financiamiento y créditos destinados a obras de infraestructura turística y a la modernización de la oferta local, programas de digitalización y promoción para que los destinos mejoren su visibilidad y sistemas de pago, y alianzas para impulsar la recuperación de espacios públicos, murales y señalética que consoliden la identidad de cada comunidad; el gobierno ha señalado la existencia de recursos y de instrumentos financieros para apoyar proyectos, con la intención de que la transición no dependa únicamente de la capacidad presupuestaria municipal. La reforma se justifica en la necesidad de pasar de un modelo expansivo, que llegó a reconocer a numerosas localidades por su valor cultural y natural, a uno que privilegie calidad, seguridad y transparencia; la nueva clasificación pretende además incentivar la inversión privada responsable, facilitar la toma de decisiones para el viajero y evitar expectativas infladas que puedan generar frustración o conflictos en destinos que aún no cuentan con servicios consolidados. Sin embargo, especialistas y autoridades locales han advertido sobre desafíos reales: la capacidad técnica y financiera de muchos municipios es limitada, la brecha entre regiones con mayor conectividad y aquellas en zonas remotas podría ampliarse si los apoyos no se gestionan con criterios de equidad, y la presión por mejorar imagen urbana y servicios podría tensionar el equilibrio entre conservación del patrimonio y necesidades de desarrollo. Para mitigar estos riesgos, la Secretaría plantea acompañamiento técnico, programas de capacitación para prestadores locales y municipios, y esquemas de monitoreo que permitan medir avances y mantener actualizados los criterios. Otro elemento central del proceso es la sostenibilidad: se solicita que los planes municipales integren criterios ambientales y sociales, de manera que el turismo actúe como motor de desarrollo local sin degradar recursos ni desplazar a las comunidades. En la práctica, la clasificación ofrecerá al visitante una brújula clara: saber si un pueblo cuenta con infraestructura hotelera variada y servicios modernos, si ofrece experiencias culturales y gastronómicas consolidadas, o si representa una alternativa más rústica y en proceso de consolidación; para las comunidades, la nueva etapa implica una doble oportunidad: mejorar para acceder a mayores flujos de visitantes y recursos, o recibir apoyo focalizado para resolver sus rezagos. Las autoridades han insistido en que ninguna localidad perderá automáticamente la condición de Pueblo Mágico por ubicarse en la categoría A; el objetivo es que la escala funcione como una herramienta de transparencia y mejora, no como un castigo. Aun así, el cambio exige un compromiso sostenido: no bastará con cumplir una vez, sino que será necesario mantener estándares, actualizar registros y responder a nuevas demandas de movilidad, seguridad y calidad. En suma, la clasificación Triple A, Doble A y A abre una nueva fase del programa Pueblos Mágicos, una fase que pretende profesionalizar la oferta, ordenar las expectativas del mercado y condicionar la pertenencia a criterios verificables; su éxito dependerá tanto de la claridad de los indicadores y de la equidad de los apoyos como de la voluntad de los municipios y las comunidades para transformar la “magia” en una experiencia turística digna, responsable y duradera. R ASL



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